| Conozca la historia del Mirante de Pipa |
| Heitor,
analista de sistemas y Gisela diseñadora industrial. Los
dos se mudaron desde Rio de Janeiro para vivir en Pipa y construir
su historia. En la duna del Mirante, que surge sobre a Bahía
de Pipa, Heitor y Gisela construyeron un conjunto de chalets utilizando
materiales fabricados en la región, como madera y ladrillos,
empleando técnicas simples y adaptables con el medio ambiente. |
Casi toda
la vegetación había sido arrancada por los nativos,
para dar lugar a plantaciones de mandioca y de feijão,
dejando de esa manera un suelo pobre y sin sustancias orgánicas.
La construcción de los chalets partió de un modulo
de base según el principio de fijación de vigas
principales sobre pilares. Las paredes son de ladrillos blancos,
secados al sol seguidos de cocción en horno. |
Inicialmente, una primera casa
de un dormitorio, poco a poco una extensión, balcones en
diferentes niveles, escaleras y accesos independientes.
Alrededor esparcidos en prados otros chalets todos diferentes,
pero diseñados bajo el mismo concepto: Nada de planta baja
que permita construir un máximo de chalets alineados, una
concepción libre en función del viento, del sol,
y de los árboles y del declive del terreno.
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Cada chalet surge de improvisto
en los bordes de los caminos naturales de los prados, en total
transparencia de la luz.
Para proyectarlos uno por uno, Heitor y Gisela se inspiraron en
experiencias arquitectónicas de varios residentes extranjeros:
franceses, alemanes, suizos, italianos, apasionados por la región.
Todo lo contrario que se podría imaginar de una región
en que el calor es intenso, no hay aislamiento y sin una orientación
bien estructurada que permita sacar el máximo provecho
de la brisa del mar que atraviesa libremente por las rejas de
listones de las ventanas que contantemente ventilan el interior.
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Las grandes ventanas pueden
ser cerradas, si el huésped prefiere penumbra durante la
noche o la utilización de aire acondicionado. El calor
nunca se acumula en esos chalets, al no ser cerrados, la ventilación
es constante haciendo de estos un alojamiento muy agradable.
Las maderas, originarias de la región, como “maçaranduba”,
o “ipê” o “O angelim” son tratadas
periódicamente con cera de carnaúba que las protege
de los insectos, principalmente de las termitas. |
Las bases son de piedra, sin
ningún elemento metálico, el mobiliario interior
es hecho en madera, proyectado y confeccionado especial para cada
ambiente.
Fue necesario dejar el suelo descansar para readquirir su fertilidad.
En el hoy crecen tipo de árboles como cajueiros, pau ferro,
guabirabas, massarandubas, muricis, cajaranas, etc. Todos los
años son descubiertos nuevos frutos que ejercen determinada
función en el ecosistema.
Todos los restos de basura orgánica de la posada pasa por
un proceso de compostaje donde es transformado en adobo, y que
favorece cada vez más a la vegetación.
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| En la mata, familias de pequeños
monos con miradas vivas se aproximas queriendo frutas, mas allá
de diversos pájaros y otros animales exóticos. |
El Mirante de Pipa
es hoy un paraíso, fruto de más de 20 años
(desde 1990) de paciencia y dedicación para permitir el
reflorestamiento del área.
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